jueves, 18 de marzo de 2010

A media hora de salir...

Aqui estoy, en la sala VIP de la terminal 1 de Barajas, donde media hora de wifi cuesta inexplicablemente 5 euros, usando un ordenador viejuno sin programas ni nada que se parezca al año 2005, siquiera, aunque gratis.

La verdad, es mucho mas comodo que estar en los pasillos de abajo, con esos bancos insufribles de metal y aguantando a gente de un lado para otro, pero tampoco es la octava maravilla. Al menos tienen ginger-ale a discreccion, para hacer un poco mas llevadera la espera.

Asiento 16A, piso superior del 747 que me llevara a Bangkok en un tiempo que no he sido capaz de calcular, pero que me da la sensacion de que se me va a hacer eterno. Ahora aqui hace sol y sobra toda la ropa, pero una vez alli sobrara aun mas. Me esperan los meses mas calurosos del año justo para darme la bienvenida a Laos.

¿He dicho Laos? De momento habra que llegar a Tailandia.

Por motivos logisticos, esta entrada va a carecer de foto.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Pues empezamos bien...

Llamada hoy de Thai Airways anunciándome un retraso en mi vuelo de mañana de Madrid a Bangkok. ¿Una hora, una hora y media? No, claro, esos retrasos no se avisan, simplemente los conoces en el aeropuerto, te cabreas e intentas pasar el tiempo viendo otra vez esas tiendas que venden cosas carísimas pese a ser supuestamente duty-free (que lo del duty-free será porque no hay duty-manager, o a saber).

El retraso de mi vuelo es de cinco horas, que no está mal. Eso me hará perder la conexión con la avioneta que me ha de llevar de Bangkok a Luang Prabang, pero todo eso ya será el viernes, estando allí, y veremos cómo lo resuelve el personal de Thai.

Yo sigo tratando de cerrar la maleta, a mi ritmo. Creo que mañana voy a tener mucho tiempo en Barajas para negociar con Thai lo que se pueda. Si a alguien le apetece pasarse por allí a tomar algo, andaré por la T1.

Seguiremos informando.



lunes, 15 de marzo de 2010

A veces pasa que...

... te hacen una oferta tan espectacular que no puedes decir que no.

En este blog iré contando las cosas de estos, en principio, dos años que me esperan en Luang Prabang. ¡Ya no queda nada!